Poesía

El mar, la mar
El mar ¡Sólo la mar¡
¿Por qué me trajiste, padre
a la ciudad?
¿Por qué me desenterrasre
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera
LLevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Rafael Alberti

La niña rosa, sentada.
Sobre su falda,
como una flor,
abierto un atlas.

¡Cómo la miraba yo
viajar, desde mi balcón¡

Su dedo, blanco velero,
desde las islas Canarias
iba a morir al mar Negro.

¡Cómo lo miraba yo
morir, desde mi balcón¡

La niña, rosa sentada.
Sobre su falda,
como una flor,
cerrado, un atlas.

Por el mar de la tarde
van las nubes llorando
rojas islas de sangre.

Rafael Alberti

FE MÍA

No me fío de la rosa
de papel,
¡tantas veces hice
yo con mis manos¡
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti, que nunca te hice,
de ti, que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar

Pedro Salinas
poema seleccionado por Adríán Fernández

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